Apuntes de Literatura

(XII), la influencia de Baudelaire en la  doctrina estética de Rimbaud

Aconsejado por su amigo Charles Bretagne, que por entonces colmaba la ausencia del profesor Izambard, Rimbaud se acercó en el 1870 a la obra de Charles Baudelaire, tres años después de la muerte de éste. Es indiscutida la influencia que ejerció Baudelaire en los poetas del Vilains Bonshommes. En este sentido, caben destacar los dos principales elementos estéticos que Arthur Rimbaud, influido por Baudelaire, introdujo en su poesía. Antes, sin embargo, conviene recordar el trabajo clásico de Albert Béguin titulado El alma romántica y el sueño, donde se exponen las ideas principales que comparten el surrealismo francés y el romanticismo alemán, entendiendo el sueño como una experiencia epifánica e hipercreativa.

Suponiendo que, como punto de partida, existe una infinitud creativa disociada del presente que puede elevar la creación hasta límites insospechados (el sueño para André Breton en Los vasos comunicantes, por ejemplo), Rimbaud lo utiliza como punto de apoyo para traspasar con su poesía las fronteras del conocimiento. Así, en primer lugar, el poeta nacido en Charleville siente el compromiso de ejercer una ascesis de orden espiritual para desnudar la realidad de toda predisposición a ser interpretada de una manera y no de otra.  En este sentido, la primera prosa poética de Las Iluminaciones (Tras el diluvio) es ejemplificativa del nuevo orden de cosas que se muestra ante el poeta y que él, absorto, ha de descubrir de cero. Por otro lado, en segundo lugar, esta experiencia salvífica requiere el uso de herramientas estimulantes. En el caso de Rimbaud estas herramientas son consecuencia – ¿o causa? – de un sistemático desarreglo de su aparato sensorial y del consumo de sustancias alucinógenas. Al combinarse ambos factores se amplía el horizonte de receptividad y se destruye el marco de percepción común. Por tanto, el creador conjura los elementos necesarios que le permitan abandonar la rutina psíquica y acceder a una lógica desconocida, única posible para interpretar un mundo que se ha abierto con la misma violencia con la que se rompen los cielos. En consecuencia, al poeta no le queda más remedio que emplear un lenguaje nuevo, que rompa con las formas y estructuras anteriores.

(XI), por Rainer Maria Rilke

EL verano de 2018 leí Cartas a un joven poeta del escritor nacido en Praga. Conmemorando su nacimiento hace ciento cuarenta y tres años, aprovecho la ocasión para reproducir una reflexión sobre la tristeza dirigida al señor Kappus.

Querido Kappus, usted ha tenido muchas y grandes tristezas, que han pasado. Pero, por favor, considere si esas tristezas no han pasado como cruzando por en medio de usted; si no hay mucho en usted que se haya transformado, si no ha cambiado usted en algún punto, en algún lugar de su ser, mientras estaba triste. Sólo son peligrosas y malas aquellas tristezas que se llevan por entre la gente para ensordecerlas: como enfermedades que se tratan de un modo superficial y tonto, no hacen más que echarse atrás, y vuelven a salir más temibles después de una pequeña pausa; y se concentran en el interior, y son vida, son vida no vivida, despreciada, perdida, en que se puede morir.

Creo que nuestras tristezas son momentos de tensión, que percibimos como paralización porque no oímos ya vivir nuestro sentir enajenado. Porque estamos solos con ese extraño que ha entrado en nosotros. Y por eso es tan importante estar solos y atentos cuando estamos tristes: porque el instante, aparentemente sin acontecimientos e inmóvil, en que nos sale al encuentro nuestro futuro está mucho más próximo a la vida que esos otros momentos ruidosos y casuales, en que se cumple para nosotros, como viniendo de fuera.

Entonces, querido señor Kappus, no debe asustarse si se levanta ante usted una tristeza tan grande como nunca haya visto otra; si hay una intranquilidad, como luz y sombra de nube, que pasa pos sus manos y por toda su actividad.

Raine Maria Rilke, Cartas a un joven poeta (cap. 8)

(X), por André Gide y Marcel Proust

En 1913 la recién fundada editorial Gallimard rechazó el manuscrito de la primera parte de En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust. A la sazón, la editorial Gallimard nacía de la Nouvelle Revue Française (NRF), revista de crítica literaria fundada por André Gide, Jacques Copeau, Jean Schlumberger y Gaston Gallimard.

Por el camino de Swann le pareció al Comité de Lectores de Gallimard una obra mundana y esnob, muy alejada del estilo austero y escrupuloso que pretendían defender (en este sentido, escribe Edmund White, biógrafo de Proust: «basta comparar el estilo de Proust con el de Gide para ver de inmediato los reparos que puso el comité (…) Mientras que Gide sugiere, Proust lo cuenta todo)». El 11 de enero de 1914, Gide devolvería el manuscrito a Marcel Proust y aprovecharía para definirle como un “mundano aficionado”. Años después, el tiempo daría la razón a Proust y Gide escribiría: «el rechazo de ese libro quedará como el error más grave de la NFR y (pues me avergüenza ser en parte responsable del mismo, uno de los pesares, de los remordimientos, más agudos de mi vida»; para continuar confesando: « ¿habría sido capaz de reconocer al instante la valía evidente de Baudelaire, de Rimbaud? ¿Habría a primer vista, considerado a Lautréamont como un loco?».

Otro miembro del comité editorial, Schlumberger, intentó descargar parte de la culpa de las espaldas de Gide, reconociendo que nadie había leído el manuscrito y que el rechazo se debió a la enorme extensión de la obra y a la fama de Marcel Proust. Sin embargo, más adelante, la editorial Gallimard volvió a rechazar otra de las obras más importantes del siglo XX: Viaje al fin de la noche, de Céline.

Bibliografía: “Diario” de André Gide | “Proust” de Edmund White

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Kristen Stewart lee Por el camino de Swann en la película “On The Road”

(IX), por Jean Genet y Patti Smith

Jean Genet y Patti Smith unidos por el hilo dorado de la sensibilidad.

“En el Diario de un ladrón Jean Genet presentaba Saint-Laurent como un lugar sagrado y describía con ferviente empatía a los presos allí encerrados. También hablaba de una jerarquía de criminalidad inolvidable, una santidad masculina que afloraba en los terribles confines de la Guayana Francesa. Él había ascendido para alcanzarla: reformatorio, hurtos menores y condenas consecutivas; pero cuando lo sentenciaron, la prisión que él tanto reverenciaba había sido cerrada por inhumana y los últimos reclusos vivos habían sido enviados de regreso a Francia. Genet cumplió la condena en la presión de Fresnes, lamentando amargamente la imposibilidad de alcanzar la grandeza a la que había aspirado. Destrozado, escribió: «me han extirpado la infamia»” (Patti Smith, M Train).

“Hablo de este periodo con emoción y lo ensalzo, pero, si se me ocurren palabras prestigiosas, quiero decir, cargadas en mi mente más de prestigio que de sentido, ello significa quizá que la miseria que expresan y que fue mía es también fuente de maravilla. Quiero rehabilitar esa época describiéndola con los nombres de las cosas más nobles. Mi victoria es verbal y se la debo a la suntuosidad de los términos, pero bendita sea esa miseria que me aconseja tales elecciones” (Jean Genet, Diario del ladrón).

En 1981 Patti Smith y Fred Sonic celebraron su primer aniversario de bodas. Él le dijo a ella: ¿dónde quieres que vayamos?. Y ella le respondió: a la prisión de Saint-Laurent. Allí, Patti Smith cogió un par de amuletos: arena y tres piedras. Años después, la cantante ofreció un concierto en Tánger a la memoria de varios escritores (Paul Bowles y Allen Ginsberg, entre otros) y, sabiendo que en esa misma ciudad estaba enterrado Jean Genet, visitó su tumba. A modo de ofrenda, le dejó los amuletos traídos de su prisión soñada.

Historia contada por la propia Patti Smith aquí.

(VIII), por El porqué de las expresiones – Saturnino Calleja

Saturnino Calleja (Burgos, 1855 – Madrid, 1915) fue un escritor y pedagogo español que, a lo largo de su vida, implementó varias reformas educativas. A través del cuento y de la ilustración, favoreció la alfabetización de muchos niños y niñas. Asimismo, bajo el lema “enseñar divirtiendo”, animó a que los escolares leyesen cuentos, de temática propiamente infantil y con dibujos de los mejores artistas.

Adjunto semblanza del Calleja colgada en la web de la Biblioteca Nacional

Adjunto página web dedicada a Calleja, donde podéis encontrar algunos cuentos.

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Portada de “Más cuento de Calleja”

(VII) por El porqué de las expresiones – Lope de Rueda

En 1547 se publicó en España el cuento “El País de Jauja” de Lope de Rueda. En la mayoría de países europeos existieron este tipo de historias sobre territorios de abundancia, ocio y dicha continuada (en Alemania Das Schlaraffenlad; y en Italia Paese de Cuccagna); sea quizá en referencia al paraíso cristiano.  En el cuento se adivina la existencia de un lugar maravilloso, lleno de riquezas y alimentos, donde “pagan a los hombres por dormir”, “azotan a los hombres que se empeñan en trabajar” y “corren ríos de leche y miel”.

“El País de Jauja” repite la tradición del pillaje y cuenta la historia de dos ladrones (Honziguera y Panarizo) que tienden una trampa al anciano Mendrugo, que todos los días a la misma hora pasa con la cazuela donde lleva alimento para la Tomasa, que está en la cárcel por empinar el codo más de la cuenta. Los ladrones mientras cuentan la historia, comen de la cazuela sin que Mendrugo, fascinado por esa tierra utópica, se dé cuenta.

Los estudiosos creen que “El País de Jauja” hace referencia a la ciudad de Jauja, en Perú, que Francisco Pizarro conquistó en 1534, y que, ciertamente, era abundante en sus bienes y alimentos.

Lee el cuento completo aquí.

(VI), por J. Benito Fernández

Rescato algunos fragmentos de cartas que Ana María Moix envió a Leopoldo Mª Panero en la década de los sesenta, y que J. Benito Fernández recoge en el cuarto capítulo de “El contorno del abismo”, la fabulosa biografía sobre el mediano de los Panero.

1.- “Durante mucho tiempo deseé estar enferma para que la gente me mimara, me quisiera, y tuviera yo un pretexto para no vivir.  Hoy que quiero vivir, estoy enferma de verdad [ hace referencia a la crisis depresiva que, por entonces, sufría y al tratamiento psiquiátrico al que estaba sometida]. Así es la vida. Anímate y si acaso quieres volar piensa en algo encantador, como aquella Navidad” (de Moix a Panero).

2.- “Escribe, escribe mucho, intenta hacer ese libro, lo único por lo que habrá valido la pena sufrir” (de Moix a Panero).

3.- “Agárrate muy fuerte al impulso que te lleva a sobrevivir, con el aplastarás a todos cuantos intenten aplastarte,  y sólo tú vencerás. Mañana nos esperan” (de Moix a Panero).

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Ana María Moix

(V), por Archipiélago Gulag

Archipiélago Gulag es uno de los libros más fascinantes del siglo XX. Alexander Solzhenitsyn es el autor del libro que amenazó la supervivencia del aparato soviético y que mostró al mundo las atrocidades de los centros de trabajo. Sin embargo, en un sistema amordazado por la KGB y maniatado por la delación, escribir Archipiélago Gulag no fue tarea fácil.

El grupo de “los invisibles” colaboraron con Solzhenitsyn leyendo extractos, controlando citas y ocultando el manuscrito original en diferentes lugares. Durante tres inviernos, de 1965 a 1968, Solzhenitsyn se refugió, junto a Nadia Levitskaia y Elena Tchukovdkaia, en una casita de Estonia.  En abril de 1968, se mecanografiaron los tres tomos de Archipiélago Gulag, y Valeri Kurdiumov convirtió el libro a formato videofilm. Los negativos del texto llegaron a Europa escondidos en una caja de caviar dentro del equipaje de Alexander Andreiev, intérprete de la UNESCO en París.

El cerco de la KGB cada vez se estrechó más alrededor del grupo de “los invisibles” y en agosto de 1973, la secretaria de Solzhenitsyn fue detenida en Leningrado. Tras cinco noches de interrogatorio confesó la existencia de Archipiélago Gulag. Esa misma noche se suicidó ahorcándose. Los hechos se aceleraron irremediablemente.

El 28 de diciembre de 1973 se publicó el Archipiélago Gulag en París. Diferentes revistas europeas tradujeron el texto y publicaron los primeras páginas, aumentado el impacto del libro. El 13 de febrero de 1974 Solzhenitsyn fue detenido y trasladado a la de cárcel de Lefortovo (Moscú), donde ese mismo día le exiliaron de la URSS y aterrizó en Frankfurt.

Veinte años más tarde, Solzhenitsyn pudo volver a Rusia, donde murió el 3 de agosto de 2008.

Fuente: La Noche Temática 

(IV), por Emmanuel Carrère

Cuenta Emmanuel Carrére en las primeras páginas de Limonov como el teniente Yákov Dzhugashvil, hijo mayor de Stalin, fue capturado por los nazis. De Yákov como prisionero de guerra apenas existen imágenes, pero quedó una historia para el recuerdo. A su vez, los soviéticos habían capturado a Friederich Paulus, uno de los grandes jefes militares del Reich. Cuando Stalin recibió la la petición de intercambio respondió: “un teniente no vale lo mismo que un mariscal”. Poco tiempo después, Yákov se suicidaría lanzándose contra los alambres electrificados de Sachenhausen.

Post-scriptum: José Domingo me pone al tanto de una página web donde se actualiza el contenido de Limonov con fotos y vídeos exclusivos.

(III), por Hannah Arendt y Martin Heiddeger

La historia de amor entre Hannah Arendt y Heiddeger se ha contado ya de muchas maneras. La película de Margarethe von Trotta sobre la vida de la autora de Los orígenes del totalitarismo es imprescindible para tener una idea sobre el asunto.

La correspondencia personal entre ambos publicada por Herder es el testimonio de primera mano de un amor imposible. Así se referiría Hannah Arendt: “cómo debería dedicártelo, / amigo del alma, / al que he permanecido fiel / e infiel, / y siempre enamorada.”

(II), por Nina Katchadourian

En 1993 Nina Katchadourian empezó el proyecto Sorted Books, con el cual animaba a re-utilizar los lomos de los libros convirtiéndolos en historias por sí mismos.

Comparto Dyslexia de la serie Reference, con las palabras de la autora traducidas al español:

Dyslexia
“La serie Reference se concibió en la galería Spot de Nueva York, ahora cerrada. El director de la galería, que vivía en la parte de atrás, era fotógrafo y oftalmólogo. En su biblioteca personal acumulaba títulos sobre Historia del Arte y Medicina. De hecho, solamente había dos tipos de libros: los que formaron su visión del arte y los que le despertaron interés en el sentido de la vista”.

I), por Vasco Szinetar

Encuentro en un artículo de Cristian Vázquez el fascinante blog de Vasco Szinetar. Una especie de baúl lleno de retratos literarios.

http://vascoszinetar.blogspot.com/search?updated-max=2010-09-10T19:30:00-07:00&max-results=7
Vasco Szinetar a Sergio Pitol
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