Reseña narrativa Pedro Mairal

Pedro Mairal (Buenos Aires, 1970) es una de las plumas argentinas más leídas de las letras hispanoamericanas. En España la editorial Libros del Asteroide ha publicado sus libros La uruguaya, Una noche con Sabrina Love Maniobras de evasión. Mairal combina la poesía con el guion cinematográfico, la crónica periodística y la narrativa. Sin embargo, él no se considera escritor. De hecho, dice estar sentimentalmente más cerca de los poetas.

Pedro Mairal nació el 27 de septiembre en la provincia de Buenos Aires en el seno de una familia sin tradición artística. En la universidad se matriculó en la carrera de  Medicina, pero al cabo de un año decidió abandonarla sin comunicárselo a nadie, ni siquiera a sus padres. Para tejer una coartada creíble, Mairal siguió acudiendo al café de la universidad y ahí empezó a leer cuentos de Borges y de Cortázar. Más tarde, se matriculó y graduó en Letras. A la vez que estudiaba Letras en la Universidad del Salvador, publicaba sus primeras poesías en el suplemento literario del diario La Prensa. Durante este tiempo recibió diferentes premios de poesía hasta que en 1998 recibió el premio de novela Clarín por la novela Una noche con Sabrina Love. El propio escritor suele comentar que el éxito desmesurado le agobió de tal manera que no le quedó más remedio que recluirse y parar por un tiempo. Al menos de escribir novelas. Y eso fue lo que hizo: escribió los poemas de Consumidor final y algunos otros cuentos.

Una noche con Sabrina Love es la historia del ganador de una noche con la pornstar más famosa de la televisión. La propia peripecia del viaje es la cristalización de las esperanzas y desventuras de la existencia. Como apunte vertebrador de la obra de Mairal, el viaje aparece como símbolo de evolución personal y moral. El escritor argentino en entrevista con Carlos Barragán para El oficio de escritor comenta que «el movimiento siempre es metáfora de algo en la literatura. Es muy fácil de aprovechar porque, en realidad, lo que está pasando es la película de la vida de ese personaje». La periodista Silvia Schwarzböck definió perfectamente Una noche con Sabrina Love como «una historia simple, potente y veloz que tiene dieciocho escenas que se leen de un solo trago y un estilo compacto, preciso, sin demagogias: sujeto, verbo y predicado; adjetivos simples; diálogos secos».

Siete años más tarde, se publicó El año del desierto. Esta es su novela más larga y, quizá, también la más extraña. Desde luego es la única a la que la no envuelve el hilo rojo de las tramas mairalenses. El año del desierto cuenta la historia de María Valdés Neylan, secretaria de una gran empresa del centro financiero de Buenos Aires. La narración avanza en las páginas pero retrocede en el tiempo, como narración en rewind. Es una digresión que empieza mostrando a la protagonista en base a su condición económica –su identidad es producto del trabajo que desempeña-  para alojarla, al final del texto, como miembro de una tribu primitiva. En este sentido, Pedro Mairal en entrevista a Diario 12 resalta dos ideas fundamentales para comprender la novela: la primera, que la única posibilidad era que la protagonista fuese mujer porque en caso contrario las posibilidades narrativas disminuirían; y la segunda, que el texto se volvía cada vez más sencillo de escribir a medida que se rebobina ya que «lo más difícil es hablar de tu propia época».

En el año 2008 se publicó la novela Salvatierra. La influencia primera de esta historia es la deformación de una historia real. Cuenta Mairal que la idea le vino al ver un documental sobre Pollock, en el que se cuenta como el artista se bloqueó al ser considerado el «mejor pintor americano de la historia». Al argumento se le da la vuelta y aparece Salvatierra, que pinta para reafirmar su existencia. En esta novela el autor vuelve sobre la idea de viaje como evolución moral, a la vez que abre las puertas de su imaginario artístico. Ciertamente, las circunstancias de la trama le son favorables. Salvatierra es un pintor freak que queda mudo de chiquito a causa de un accidente. Todo el universo que se le va acumulando dentro de la boca explota en una obra amplísima, compuesta por 60 rollos de tela. Los cuadros son una autobiografía que, a medida que se desenrollan, remueven el pasado.  Mairal expone en esta novela su idea de arte como disciplina múltiple, continua e ininterrumpida, como las telas sin bordes del protagonista. A pesar de que Salvatierra se dedica exclusivamente a la pintura, su manera de entenderla, sin límites y mediante el apropio de lo circundante, nos revela una condición del propio autor: la de que la creación inunda varias áreas.

Salvatierra es, asimismo, una mirada sobre los sueños y su amplitud. Sobre las telas se desarrolla una historia paralela que representa las esperanzas y los miedos del pintor. Algunas imágenes son especialmente ilustrativas: las hormigas que suben por la pierna de la niña o la fiesta que deviene en batalla. Pedro Mairal afloja la pétrea aspereza con la que lima sus influencias y, por primera vez, reconocemos las voces de algunos escritores lationamericanos. A este propósito, comenta Mairal que su «generación no tuvo que matar a sus padres literarios porque ya los habían matado o silenciado los militares. Mucha gente nacida alrededor de los 70 no tuvo padres literarios sino abuelos como Borges, Cortázar, Bioy o Arlt. Y uno con los abuelos no tiene conflictos».

Ocho año más tarde, en el año 2016, se publicó La uruguaya. Con esta novela Pedro Mairal recibió los elogios unánimes del público y de la crítica. Tanto es así que la revista mexicana Letras Libres llegó a considerarla la novela perfecta. Pero, ¿existe la novela perfecta? En todo caso, existe la apariencia de perfección de la que, sin lugar a dudas, La uruguaya está muy cerca. Trama, ritmo y narración se ensamblan de tal manera que parece que estuviesen predestinadas a ir de la mano. Por otra parte, esta novela recupera la idea de viaje como evolución moral, que como se ha dicho es la piedra de toque de todas las historias de Mairal; y aparece con más fuerza el componente sexual. Esta vez es un deseo sexual maduro, infiel y, por tanto, más potente. Lucas Pereyra, el protagonista, sale de viaje hacia Montevideo en busca de una amiga que conoció en un festival literario. Tras de sí deja a su mujer y a su hijo. El leitmotiv del libro es básico. La complejidad reside en la forma, no el fondo. El diálogo, en el que se escupen miedos y deseos, que mantiene en la distancia el protagonista con su mujer, es la atmósfera que rodea la historia. Lo mismo que envuelve la trama es lo que complica su adaptación al cine.

La uruguaya se alinea con las novelas que transcurren a lo largo de un día, al estilo del Ulises de Joyce. En un día cabe la vida entera. La existencia humana tiene tal nivel de complejidad que si se observase todo con lupa, retrocediendo al pasado y adelantándonos al futuro, se podría escribir sobre la vida misma. En definitiva, la vida es corta pero un día es muy largo. Asimismo, en la novela se entiende el presente como una mezcla de realidad y de deseo, como un juego de orillas. La historia se desenreda a medida que la luz resplandece sobre las aguas de Montevideo. Así, La uruguaya hace de la fantasía el motor de la acción. Tanto es así que, siguiendo a Rilke, el protagonista no se enamora de la chica uruguaya, Guerra, sino de la idea que se ha hecho de ella.

Además de estos cinco libros, el escritor argentino ha publicado El gran surubí, una novela escrita en sonetos. Se ha decidido no incluir esta novela porque se considera que no comparte con las demás un elemento capital: las posibilidades de la narrativa, que permiten superar los silencios obligatorios que impone la poesía allí donde la forma o la métrica no cubren.

De niño, Pedro Mairal leía biografías de escritores. Así, aprendía a sobrevivir siendo uno de ellos, adelantándose a futuros acontecimientos. El refranero español tiene una expresión lindísima que viene al pelo: escarmentar en cabeza ajena. Y así ha sido, a pesar de que su unánime éxito me haga creer que con los libros le basta y le sobra. Desde luego, nos encontramos ante una de las plumas hispanoamericanas más valiosas. Leer a Mairal es leer fácil y bueno. Como dicen los futboleros: cortita y al pie.

 

Este artículo se ha publicado en la revista especializada Oculta Lit. con el título Pedro Mairal: la disrupción del viaje.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s